Llegó el momento perfecto
para sentirte bien.
Ya no estás sola.
Y sonríes,
claro está,
sin saber por qué.
Cada día que pase
percibirás alguna diferencia.
Ya no estás sola.
Y sonríes,
claro está,
sin saber por qué.
Cada día que pase
te sentirás distinta de aquel ayer.
Quizá sonrías.
Claro está,
sin saber por qué.
Cada día que pase
volverás a preguntarte:
¿no estoy sola?
¿Y por qué no sonrío?
Claro está,
sin saber por qué.
Cada día que pase
el ayer se hará más lejano.
¡Ey!, no estás sola.
Y aun así,
no sonríes.
Claro está,
sin saber por qué.
Pero un día
la mañana se hará pausada.
La noche que tanto amas tardará en llegar
y la luna quizá no salga
para iluminarla.
Entonces el día habrá pasado.
Y te sentirás mejor.
Ya no estarás sola.
Sonreirás.
Claro está...
y esta vez sabrás por qué.
O quizá no tanto.
Después de todo,
somos mudables.
Comentarios
Publicar un comentario