Este mundo es bastante grande para ti y para mí
Llegué a una lectura del libro La clave de la felicidad y la salud mental, de Marcelo Fayard, un libro muy antiguo, por cierto, si no me equivoco, del año 1950. Allí me encontré con una escena que me dejó pensando.
Aaron Burr leía un libro del escritor Sterne. En su lectura llegó a una escena en la cual el protagonista, habiendo cazado una mosca, se dirige a la ventana, la abre y deja que la mosca se vaya afuera volando, y dice:
“Vete, pobre insecto. Este mundo es bastante grande para ti y para mí.”
Burr, que como se recordará había matado en duelo a uno de los próceres de la independencia norteamericana, Alejandro Hamilton, reflexionó:
“Si yo en mi juventud hubiese leído más a Sterne y menos a Voltaire, habría sabido que el mundo era bastante grande para Hamilton y para mí.”
Entonces creo que nosotros podemos llegar a saber demasiado tarde, como le sucedió a Burr, que este mundo es bastante grande para ti y para mí. Él lo comprendió cuando ya nada podía hacer para reparar el daño que había cometido.
Pero nosotros podemos pensarlo dos veces antes de cometer un homicidio simbólico, como lo es el acto de desprestigiar el carácter o las realizaciones de las personas.
¿Este mundo está lleno de ideas de Voltaire o de Sterne?
Pero también me pongo a pensar que, para Burr, Alejandro Hamilton no podía compararse con una mosca. Porque para Burr no era una simple mosca inofensiva.
Quizá Hamilton hacía que su mundo se viera más pequeño. Tal vez, en ese caso, Burr sintió que no había espacio suficiente para convivir con Alejandro Hamilton. Los egos a flor de piel estaban sucumbiendo a su máxima expresión en cualquiera de los dos, tal vez más en Burr, que se adelantó. No lo juzgo.
A veces se me han venido a la mente imágenes de asesinar física o intelectualmente a alguien con quien no podría soportar saber que vive por algún lado, alguien que amenaza mi capacidad intelectual, mi lazo familiar o mi propia supervivencia.
Si nos ponemos a pensar, hay muchos Burr y muchos Hamilton por el mundo.
Hay emociones en la vida que no podemos llegar a entender, o que aún no hemos experimentado. Cosas de humanos, como digo yo.
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